New Girl Review: Fluffer (Temporada 2, Episodio 3)

Es posible que un programa traiga muchas ideas interesantes y temas valiosos y, sin embargo, aún no ejecute su génesis o resolución de una manera verdaderamente efectiva. Es el tipo de cosas que silencian el entusiasmo de uno por una media hora estelar de comedia y drama personal perspicaz. También es frustrante considerando lo sísmicos que son los cambios que este episodio de Nueva chica las configuraciones podrían resultar ser.



El mayor desarrollo que surgió de este episodio es el crecimiento y la redefinición de la relación entre Jess y Nick. Desde el principio parecía obvio que estos dos serían la pareja que querían-ellos-no-querrían, cuya tensión serviría como un drama de respaldo confiable. Ha habido momentos dispersos a lo largo de la serie hasta ahora que han reforzado esta idea, pero siempre han terminado profundizando la amistad en lugar de crear más incomodidad entre ellos.



Esta noche, sin embargo, llega un punto de ruptura en el que se debe hablar de la atracción tácita entre los dos personajes. Jess ha seguido durmiendo con el idiota insípido de la semana pasada que dijo que no le importaba que le gustara. El problema es que Jess no es tan buena con el sexo casual y necesita un impulso emocional para poner en marcha su libido. Aquí, ella se convierte en Nick como la 'fluffer' titular de sus necesidades emocionales antes de correr hacia su sexo. Nick está bien con este arreglo al principio, porque su verdadero afecto por Jess le permite disfrutar de su tiempo con ella, sea una cena barata o un viaje a Ikea.

Winston, sin embargo, pone una semilla en la mente de Nick de que está siendo utilizado, y cuando Nick se enfrenta a Jess, se ven obligados a un incómodo juego de tratar de descubrir los verdaderos sentimientos del otro sin tener que exponer los suyos propios. Las consecuencias de la discusión hacen que Jess intente conocer al hombre con el que se acuesta, solo para descubrir que no se parece en nada al tipo de persona con la que le gustaría acostarse en la vida real. Mientras tanto, Nick intenta evitar que su afecto por Jess se derrame en actos del mundo real, para establecer límites. Desafortunadamente, no puede evitar configurar la nueva cómoda de Jess. Ella entra, tienen una discusión vaga y se deciden por un hecho simple: son amigos que de vez en cuando se sienten atraídos el uno por el otro, pero que saben que no son buenos el uno para el otro.



Es una idea básica, pero que rara vez entra en la cultura popular. Lo mejor de todo es que encaja perfectamente con los personajes y establece una situación universal con la que la mayoría de la gente puede identificarse. El problema es que la situación surge y alcanza su punto álgido con bastante rapidez, principalmente gracias a la interferencia de Winston. Por lo general, Nick no es de los que deben ser empujados a una confrontación directa, y un episodio de él enfurecido habría tenido más sentido, aunque puede haber arruinado el ritmo.

Continúe leyendo en la página siguiente…